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domingo, 23 de noviembre de 2014

123.- LAS FAROLAS DE ANTONI GAUDÍ (BARCELONA, ESPAÑA)

Después de colaborar con el arquitecto Joan Martorell i Montells en la reja de entrada al Parque de la Ciutadella y de licenciarse, recibió en febrero de 1878 el encargo por parte del Ayuntamiento de Barcelona de diseñar unas farolas de gas para colocar en las calles de la ciudad. El consistorio instaló finalmente seis: dos en la Plaça Reial; dos en Pla de Palau; i dos, que fueron retiradas a principios del siglo XX, en el antiguo Paseo Nacional, actualmente Paseo de Joan de Borbó.

Las farolas de Gaudí

En la memoria presentada al Ayuntamiento, Gaudí justifica la instalación de las farolas porque las calles de las poblaciones modernas, y especialmente de las ciudades comerciales, eran lugar de reunión y contratación, además de paseo y esparcimiento. Gaudí buscaba una farola económica, bella pero sin ornamentación inútil y práctica. Cada farola costaba tres mil seiscientas cinco pesetas de la época, los faroles estaban elevados para prevenir posibles choques y los materiales de la estructura estaban a la vista para ahorrar costes en ornamentación.




Las dos farolas, o canalobres (candelabros), de la Plaça Reial fueron inauguradas en septiembre de 1879.




Colocadas en una base triangular de piedra, la estructura metálica está realizada en una combinación de bronce y hierro forjado. En la columna de soporte se sitúa el escudo de Barcelona, con las cuatro barras y la cruz de Sant Jordi.



Son farolas de seis brazos con pequeñas ornamentaciones florales de color rojo. En la parte alta de la columna encontramos un caduceo con su serpiente. El caduceo era el símbolo del comercio del Dios romano Mercurio. En la parte superior localizamos el casco alado de Mercurio, Dios del comercio, que representa el progreso, la industria y los negocios.




Las farolas de Pla de Palau, delante de la Delegación del Gobierno, fueron instaladas en 1890. En esa misma época se instalaron las dos farolas desaparecidas del antiguo Paseo Nacional.



Estas farolas también están colocadas sobre una base triangular de piedra. Al tener solo tres brazos, y tener una ornamentación menos recargada, las hace más simples.



También tienen el escudo de la ciudad en la columna de soporte, y están coronadas por una corona invertida con tres dragones.



En la actualidad siguen dando luz a la calle, aunque ya no son de gas, sino que son eléctricas.


Dirección: Plaça Reial y Pla de Palau
Cómo llegar: Plaça Reial: Metro Línea 3: parada Liceu
                                             Autobús: nº14; nº59; nº91; N9; N12; N15
                       Pla de Palau: Metro Línea 4: parada Barceloneta
                                               Autobús: nº39; nº51; nº59; nº64; nº120; N0; N6;
Precio: Gratis
Horario: Todos los días



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sábado, 15 de noviembre de 2014

122.- MOSAICOS DE ANTONI GAUDÍ DE LA IGLESIA DE SANT PACIÀ (BARCELONA, ESPAÑA)

Los mosaicos de la Iglesia de Sant Pacià, en el barrio barcelonés de Sant Andreu del Palomar, son unos de los primeros trabajos del arquitecto Antoni Gaudí.

Mosaico de Gaudí de la Iglesia de Sant Pacià

La Iglesia de estilo neogótico fue construida por el arquitecto Joan Torras i Guardiola entre 1876 y 1881. Dicho arquitecto era nacido en este barrio, además de profesor de Gaudí en la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona. Gaudí ideó el mosaico porque colaboraba con su profesor Joan Torras. Además, se cree que también lo diseñó porque tenía unos vínculos especiales con la congregación religiosa de Jesús María. Su sobrina Rossita Egea Gaudí, huérfana y disminuida psíquica, estudiaba en un colegio de esta congregación en Tarragona.


El mosaico diseñado por Gaudí data de 1880, cuando tenía veintiocho años. Sigue la tipología del “opus tesselatum” romano, siendo formado por teselas de mármol blanco y piedras calizas negras y de diversos tonos rojizos. Se cree que fue el mosaicista italiano Luigi Pallarin quien lo realizó.


El diseño del mosaico es muy simple. En primer lugar tenemos la zona del pasillo central compuesto por cenefas geométricas y plafones con cruces, motivos florales y formas geométricas. La zona ocupada por los bancos de madera presentan unas figuras menos elaboradas.




En segundo lugar está la cabecera del crucero con las iniciales J y M que corresponden a la congregación religiosa Jesús María.



En tercer lugar, en el crucero y al pie del altar, están figuras geométricas y florales junto las letras griegas A (Alfa) y Ω (Omega) que representan el principio y el fin del Apocalipsis.


Gaudí, además del mosaico restaurado entre 1986 y 1988 por Lluís Brú, diseñó el altar mayor, la custodia, elementos de iluminación, el coro de las monjas, mobiliario y otros elementos decorativos. En la actualidad no se han conservado.


Lo que actualmente es una Iglesia, se construyó como capilla para la escuela-convento de Jesús María. La congregación Jesús María se instaló en Sant Andreu en 1850 fundando la primera escuela para chicas del municipio. Situada inicialmente en el carrer Gran de Sant Andreu nº358, el aumento de alumnas obligó en 1857 a instalarse en un antiguo terreno que pertenecía a la desaparecida masía de Can Badaló. Fue aquí donde, entre 1876 y 1881, Joan Torras edificó la capilla. Las monjas de Jesús María construyeron un nuevo convento en el barrio de Sant Gervasi y decidieron vender el situado en Sant Andreu a los Hermanos Maristas en 1890.


Los Maristas permanecieron en el convento hasta el incendio producido durante la Semana Trágica (1909). Fue entonces cuando el edificio quedó abandonado hasta que en 1915 el Ayuntamiento de Barcelona lo expropió para dar continuidad a las calles Sócrates e Irlanda. El nuevo propietario alquiló en 1918 la capilla como almacén de grano y verduras. Ya en 1923, el obispo de Barcelona Dr. Ramón Guillament i Coma compró lo que quedaba del convento, la capilla y el patio contiguo, para fundar la parroquia de Sant Pacià. Durante la Guerra Civil Española, la capilla fue utilizada como comedor popular, recuperando su uso religioso al finalizar la contienda y manteniéndolo hasta la actualidad.



Dirección: Carrer de les Monges 27
Cómo llegar: Metro Línea 1: parada Fabra i Puig
                        Autobús nº11; nº26; nº34; nº36; nº126
                        Tren: Cercanías Línea R3; R4 y R7: parada Sant Andreu Arenal
                                   Regional Línea R12: parada Sant Andreu Arenal
Horario: Misas invierno: Laborables (09:00h y 19:30h); Vísperas (19:30h); Festivos (10:00h;
                                            12:00h y 19:30h)
                Misas verano: consultar (telf.: 93 346 65 54; mail: santpacia154@arqbcn.org)

Precio: Gratis

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lunes, 20 de octubre de 2014

114.- LA BALDOSA MODERNISTA “ROSA DE BARCELONA” (BARCELONA, ESPAÑA)

La baldosa  Rosa de Barcelona o panot, como se llama en catalán, se ha convertido en los últimos años en uno de los símbolos de la ciudad.
 
Panot Rosa de Barcelona


El origen del dibujo se atribuye al arquitecto modernista Josep Puig i Cadafalch. Lo utilizó en 1900 en las baldosa empleadas para pavimentar la entrada de carruajes de la Casa Amatller. Se cree que se inspiró en la flor del almendro porque el apellido del burgués Amatller coincide fonéticamente con ametller (almendro en catalán).
 


Con la expansión de l´Eixample, el Ayuntamiento de Barcelona decidió iniciar la pavimentación de las calles de la ciudad. Para ello sacó un concurso público en 1916 con cinco modelos de baldosas, todas ellas con dibujos geométricos: la rosa, pastillas de chocolate, circunferencias concéntricas y rombos con cuatro círculos. El concurso fue ganado por la empresa Escofet Tejera y Cia. Esta empresa había importado, a finales del siglo XIX, la técnica de fabricación del pavimento hidráulico. Fabricado con cemento, arena y agua, al producirse con una prensa hidráulica se podían hacer las baldosas en serie. Anteriormente se hacían de forma artesanal, lo que era económicamente inviable para poder pavimentar toda la ciudad.
 



El éxito de la baldosa o panot se debe a que es una pieza barata y resistente. Es pequeña (20cmx20cm y 4cm de grosor), manejable, fácil de sustituirse y se adapta a cualquier irregularidad. Además es antideslizante y fácil de limpiar. Además de todo esto, su diseño es simple y bonito, lo que ha provocado que pasase del suelo a los souvenirs.
 



El boom turístico de Barcelona ha provocado una demanda constante de souvenirs. Una vez agotadas  las ideas con el trencadís de Gaudí, muchos diseñadores y emprendedores han empezado a buscar un nuevo símbolo de la ciudad. Muchos han cogido la Rosa de Barcelona porque tiene un diseño sencillo a la par que bonito.
 



Se puede encontrar en tazas, camisetas, posavasos, pendientes, pulseras, etc… Incluso se puede comprar una baldosa dentro de una caja con su historia (Llibreria Bestiari), aunque al precio desorbitado de más de treinta euros. También la encontramos en bolsos y monederos como los de la tienda Calpa (C/Ferran nº 53) o con forma de chocolate (Enric Rovira). En la actualidad, la empresa Mosaics Capdevila vende la baldosa de Barcelona (es suministrador del Ayuntamiento de Barcelona) y muchas tiendas de la ciudad han pavimentado su suelo con esta baldosa.
 


sábado, 15 de febrero de 2014

92.- EL CEMENTERIO DEL POBLENOU (BARCELONA, ESPAÑA)

El Cementerio del Poblenou fue la primera gran necrópolis  de España construida alejada de la ciudad.
 
El Cementerio de Poblenou

 
Además está incluido en el Catálogo de Patrimonio Histórico y Artístico, y forma parte desde noviembre del 2001 de la red de cementerios históricos y monumentales de la Asociación Europea de Cementerios Significativos.
 

 

 
Conocido como Cementerio Viejo, de Levante o del Este, fue inaugurado el 15 de marzo de 1775 por el obispo de Barcelona Josep Climent i Avinent. La idea de crear un cementerio fuera de la ciudad surgió en 1768 cuando el obispo Climent consiguió que el rey de España le cediese unos terrenos propiedad de los jesuitas que habían sido expulsados de España en 1767.
 


 
El objetivo del obispo era acabar con los problemas de insalubridad que padecía Barcelona con los cementerios parroquiales dentro de la ciudad amurallada. Con este Cementerio, Barcelona se adelantaba una década a las reales cédulas de Carlos III de junio de 1786 y abril de 1787. Estas cédulas suprimían los cementerios parroquiales y obligaban a la construcción de las nuevas necrópolis fuera de las ciudades.
 



 
Este primer Cementerio del Poblenou era simplemente un muro que evitaba profanaciones y una capilla para los huesos exhumados de parroquias y conventos. Solo se enterraron en él personas sin recursos y los fallecidos en hospitales.
 



 
Este Cementerio fue destruido en 1813 por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). Según los franceses, estaba situado en una zona estratégica para la defensa de la ciudad.
 


 
El 15 de abril de 1819 se inauguraba el nuevo Cementerio, que es el que hoy día se conoce. Fue un encargo del obispo Pau de Sitjar al joven arquitecto italiano Antonio Ginesi. Se decidió construir en el mismo lugar ya que era la zona más adecuada para un Cementerio fuera de la ciudad.
 



 
Ginesi se inspiró en los cementerios mediterráneos, especialmente en el de Pisa del siglo XIII. De estilo neoclásico, la característica principal que introdujo Ginesi era el tratamiento igualitario de la galería de los nichos. Esta falta de diferenciación entre ricos y pobres molestó especialmente a la incipiente burguesía catalana que quería demostrar su poder económico hasta después de muertos.
 


 

 
El Cementerio tiene una planta rectangular rodeada por muros, y una entrada monumental creada en 1840 por Josep Mas i Vila. Además tiene cuatro departamentos para inhumaciones, y en el centro, un monumento que es un cenotafio dedicado a las víctimas de la fiebre amarilla de 1821.
 


 
Entre 1848 y 1852 el Cementerio fue ampliado bajo la dirección del arquitecto Joan Nolla. Para la ampliación utilizaron unos terrenos anexionados por la ciudad de Barcelona y que anteriormente pertenecían a San Martí de Provençals. Es en estos terrenos donde se concentran los panteones y capillas de las grandes familias de industriales, comerciantes y banqueros. Con este nuevo departamento se acaba la igualdad social que  buscaba Antonio Ginesi al idear el Cementerio.
 



 
En 1883, con la inauguración del nuevo Cementerio de Montjuïc, el Cementerio del Poblenou pasó a un segundo plano, iniciando su decadencia. La creación del nuevo cementerio explicaría la poca presencia de panteones modernistas.
 


 
El Cementerio de Poblenou tiene 53.000 m2 y contiene 30.768 sepulturas. En él están enterrados industriales como: Bonaplata; Arañó; Ricart; Jaumeandreu; Muntadas; Güell y Arnús.
 



 
Además encontramos: al escritor Narcís Oller; el inventor Narcís Monturiol; a los alcaldes de Barcelona Marià de Cabanes y Manuel Porcar; el músico y político Josep Anselm Clavé; el ideólogo y político Valentí Almirall; y la actriz y cómica Mary Santpere.
 


 

 
A pesar de estos personajes conocidos, la sepultura más popular del Cementerio del Poblenou es la de Francesc Canals i Ambrós, conocido como “El santet del Poblenou”. Muerto en 1899 con 22 años, era un joven bondadoso y caritativo que trabajaba en los almacenes barceloneses de El Siglo. Según la leyenda popular, antes de morir de tuberculosis, predijo el incendio que sufriría la nave de El Siglo en 1932. Se desconoce el origen de la devoción al “Santet” (Santito) pero su tumba es la más visitada de todo el Cementerio, y sus devotos le llevan notas, velas y figuritas.
 




 
La escultura funeraria más popular es sin lugar a duda “El beso de la Muerte”. Representa al ángel de la muerte, que es un esqueleto, besando al pobre difunto para llevarlo al mundo de los muertos. Es una escultura de mármol esculpida en 1930. Creada en el taller de Jaume Barba, se cree que la escultura fue realizada en ese taller pero por Joan Fontbernat Paituví, yerno de Barba.
 




Web Cementerio del Poblenou

Dirección: Av. Icària s/n; C/ Taulat nº2
Cómo llegar: Metro: Línea 4: Parada Llacuna
                        Autobús nº14; nº26; nº36; nº41
Horario: De Lunes a Domingo: 08:00h-18:00h
                Visitas guiadas gratuitas: 1º Domingo de mes: 10:30h Catalán: 12:30 Castellano
                                                             3º Domingo de mes: 10:30h Castellano: 12:30 Catalán
Precio: Gratis

 
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